Concurrencia fiscal entre comunidades en Suiza

Concurrencia fiscal es un principio suizo. Eso también se aplica a los cantones y a las comunidades. Aquél que, como profesional liberal casado, debe pagar impuestos sobre 150.000 francos por año, paga aproximadamente 28.000 francos en impuesto de renta. Distante 2 kilómetros, en la vecina Bottighofen, son casi 6.000 francos menos.

Las agencias de emigración ya tienen una demanda acrescente de trabajadores alemanes independientes mas también de trabajadores empleados, pues desde julio del año pasado es más fácil para los ciudadanos de la Unión Europea hacer su instalación en uno de los 26 cantones suizos bajo la condición de que no sean un fardo para el Estado y que tengan un seguro de salud suficiente.

Sueldos nietos más altos gracias a deducciones menores:

Los empleadores suizos pueden atraer trabajadores cualificados con sueldos más altos una vez que los empleados les cuestan menos aun así. Más dinero nieto en los bolsillos - por ejemplo, el alemán Harmut Issel es uno de los cortejados de esta manera. Bien cualificado, él ha osado el salto para el banco UBS de Zurich.

Ha tenido problemas con el coste de vida, por ejemplo, para habitación o los bienes y servicios del cotidiano, pero el debe pesar lo que finalmente cuenta. Y allá el resultado es claro para Issel. Lo que cuenta en el fin, son las ventajas fiscales. Por ejemplo, cuando él abastece su auto con diesel, él puede aprovechar la constancia suiza. En Alemania, donde hay impuestos ecológicos y sobre el aceite mineral se puede constatar un aumento de impuestos de 48,4% desde 1997; por otro lado, en Suiza, los impuestos sobre los combustibles no han cambiado.

Los impuestos bajan más todavía:

Además, la Suiza tiene destaque por algo excepcional. Devolver una parte del dinero al ciudadano pagador de impuestos es derecho obligatorio de la política interna de la confederación. La consecuencia: en el lugar de enterrar los excedentes comunales en construcciones exhibicionistas o en piscinas, en Suiza hasta la tasa de tributación baja. Los observadores apuntan en particular al nuevo domicilio de Boris Becker: Zug. Allá el impuesto sobre la receta ha bajado más todavía de 6,29 a los fabulosos 5,10 por ciento.