Secreto bancario suizo

La atención a la esfera privada es pilar de fundación de la legislación suiza, expresión de la libertad individual y profundamente ancorada en Suiza. La cultura de la discreción queda evidente en ramos diversos como, por ejemplo, el silencio obligatorio del médico o del abogado. El secreto bancario, que protege la esfera privada en las finanzas de los clientes suizos y extranjeros, es basado en eso. Los empleados bancarios, los auditores exteriores y los miembros de las administraciones federales que tienen relación con los negocios bancarios son obligados al silencio.

Para evitar el abuso del secreto bancario sobretodo por el crimen organizado internacional, la Suiza ha agravado su legislación penal y los bancos se han sometido ellos mismos a reglas estrictas de nivel y a la obligación de diligencia. El secreto bancario no es por tanto absoluto, pero todavía ofrece a los clientes íntegros la discreción deseada.

El secreto bancario es una ventaja de sitio que es, entre tanto, revindicada también por otros sitios financieras. La discreción sola no es suficiente. Los clientes piden un desempeño extraordinario. Ellos quieren disfrutar la grande experiencia, el know how global y la fuerza innovadora del banquero en Suiza. La estabilidad política de nuestro país, nuestra moneda, la bolsa de valores suiza SWX con su infraestructura moderna y también la atracción turística y cultural de nuestro país son otros puntos positivos del sitio financiero suizo.

Como principio de la legislación suiza y de la responsabilidad de los ciudadanos respecto al estado y a sus leyes, cada suizo es obligado a informar él mismo su ganancia y su patrimonio al fisco y los tributar. Un impuesto de compensación (impuesto de fuente) de 35% sobre la ganancia de patrimonio es otra característica del sistema fiscal suizo. Ese impuesto contribuye con la moral fiscal y es reembolsado a los tributados teniendo como base la declaración de su ganancia.

Cada estado es responsable él mismo por un sistema fiscal reglado y por una tributación razonable. Los gobiernos deben tener conciencia de que la tributación creciente debilita la propia situación en la concurrencia internacional, lo que en fin lleva a impuestos aun más elevados.

En principio, el estado tiene dos posibilidades de arrecadar su dinero.

  1. Tributación de la fuente. Ese método es eficiente y seguro. Nuestro país se ha decidido por ese método, ligado a la obligación de información de los terceros (entre ellos también los banqueros) en caso de delito, o sea, en caso de fraude fiscal. Es el caso de las escrituras falsas. La no-declaración o simple fraude fiscal lleva a sanciones y a puniciones severas y es perseguida en el proceso administrativo.
  2. Una obligación de información y publicación de los intermediarios financieros. Esa segunda variante contradice entre tanto el derecho a la esfera privada y no ha, por tanto, podido ser combinada con la legislación suiza.

En el 01/07/2005 la directiva de interese de la UE entra en vigor. En principio, todos los institutos financieros en la UE son obligados a informar su país de domicilio de la ganancia del interese de un extranjero de la UE a través una comunicación de control. Dividendos y ganancias de los seguros de vida no están incluidos. Si uno obtiene por ejemplo intereses en una cuenta en Francia, la administración fiscal lo sabrá automáticamente. La Suiza es acá una excepción. Aquí un impuesto de fuente de 15% es introducido primero. Nada, entre tanto, es conocido sobre la identidad del inversor.

El sitio financiero Suiza dispone de una red densa de leyes y de reglas que deben evitar la entrada de fondos ilegales en nuestro país. En caso de ganancias criminales, las mismas leyes permiten exámenes penales con obligación completa de información de los banqueros y ayuda jurídica penal internacional. Ese es el caso sobretodo en las sospechas de lavado de dinero o de participación en acciones de una organización criminal.

Los bancos en Suiza no están interesados en atraer dinero de fuente criminal. Ellos tienen por tanto reglas muy estrictas y reconocidas internacionalmente para la identificación de sus clientes. Esas "reglas de conoce-tu-cliente" ("know-your-customer-rules") exigen de cada trabajador que él identifique en cada abertura de cuenta y, en ciertos casos, que él certifique el otorgado económico.

Con la firma del acuerdo de obligación de diligencia por los bancos suizos hace más de 20 años, ellos han obtenido un desempeño pionero, que más tarde ha servido como modelo a otros sitios financieros.

Contrariamente a las afirmaciones de los romances policiales, a las películas de espionaje y los medios de comunicación, cuentas anónimas no existen en Suiza. Los nombres de los propietarios de las cuentas numeradas son conocidos, aunque solamente a un pequeño circulo de personas en el banco. Respecto al secreto bancario, no existe diferencia entre las cuentas numeradas y las otras cuentas.

El secreto bancario no ha jamás valido absolutamente. Así, los banqueros suizos son obligados a la información en caso de proceso contra sus clientes, fundamentalmente e independiente del hecho si el crimen ha sido cometido en Suiza o en el exterior. A los clientes íntegros el secreto bancario ofrece la protección deseada incondicional. Esa configuración del secreto bancario está de acuerdo con el sentimiento suizo.

Resumiendo
Cada estado de derecho protege la esfera privada de sus ciudadanos. En Suiza, la demanda por discreción es una demanda histórica, que se ha tornado parte de la legislación y está profundamente ancorada en los principios de valor de nuestro país. El secreto bancario es comparable con el secreto de los médicos y con la obligación al silencio de los abogados. La legislación suiza ha sido adaptada en el decurso del tiempo a las normas internacionales contra el crimen organizado y el lavado de dinero, sin tocar la discreción de los clientes íntegros. Él no ofrece protección ninguna a los criminales. Así la Suiza as actualmente uno de los sitio financieros más limpios del mundo.